La desesperanza es la cuestión
—Elie Wiesel
Hasta tu país cambió. Lo has cambiado tú mismo.
—Nancy Morejón
Cae la desesperanza:
La sombra de un edificio
que están levantando justo en el camino
de tu exiguo rayo de sol
Las vigas crecen despacio
la estructura esquelética se levanta
aunque la luz de poniente aún se filtra
a su través
aún rebota en las planchas de plástico
en que lo envuelven
para el crudo invierno
Al final del invierno algo cambia
una leve sustracción
de anticipados consuelos
un fulgor inocente que no llega
aunque las floristerías sacan
de nuevo a la acera
tiestos de ramilletes cargados
los ramos de narcisos rígidos de frío
y a qué precio
aunque alguien debe comprarlos
estudias esos tonos como con hambre
Cae la desesperanza
como el día en que llegas a casa
del trabajo, una tarde de verano
transparente de azules y rosas
y ves que están rellenando
la estructura
que las vigas crecen
al otro lado de tu ventana
que vives en serio
en un lugar diferente
aunque no te has mudado
y no te mudarás, aún no
pero regalarás
tus macetas a una amiga
del otro lado de la ciudad
junto con la junta de cristal tallado
del marco de la ventana
olvidarás las tardes
de mirar la calle, el cielo
los aviones en el ocaso emplumado:
aprenderás a agradecer simplemente este apoyo
en el que aún te apañas
para pagar la renta
el lugar que aún puedes creer
que es el antiguo barrio:
hasta la mujer que duerme de noche
en el portal enrejado—¿no estuvo siempre ahí?
y el hombre que ojea y se lanza
por comida en la basura del supermercado—
¿cuándo llegó su hambre a eso?
¿qué marcó la diferencia?
¿qué la marcará para ti?
¿Qué la marcará para ti?
No quieres saber las etapas
y quienes las pasaron no quieren contarlo
Tienes tus cuatro cierres en la puerta
tus ahorros, tu pasado respetable
tu cuerpo extrañamente quejoso, sufriendo
innombrables enfermedades de la ciudad
Tienes tu orgullo, tu amargura
tus recuerdos de atardecer
piensas que puedes tirar hacia adelante
sin hablar de la desesperanza.
¿Qué significaría vivir
en una ciudad cuyas gentes se cambiaran
la desesperanza en esperanza?—
Eres tú quien debe cambiarla.—
¿cómo sería saber
que tu país está cambiando?—
Eres tú quien debe cambiarlo.—
Aunque tu vida pareciera ardua
nueva y sin mapa y extraña
¿qué significaría pararse en la primera
página del final de la desesperanza?
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Adrienne Rich, Your native land, your life (W. W. Norton, NY, 1994). Versión casera apresurada. Aquí el original, se admiten sugerencias.